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Roturas atípicas del clavo endomedular PFNA en las fracturas de fémur proximal.

Autores:

SERGI ALABAU RODRIGUEZ, MIQUEL VIDELA CES, JOSE MIGUEL SALES PEREZ

Categoría:

Trauma

Introduccion:

El fallo del clavo trocantérico es una complicación excepcional en el tratamiento de las fracturas pertrocantéreas. Se trata de un desequilibrio entre el tiempo de consolidación y el límite de fatiga del material. Su rotura se produce más frecuentemente a nivel del orificio para el tornillo cefálico, debido a su menor densidad. Con una menor frecuencia, se han reportado roturas a nivel de los orificios para los bloqueos distales.

Objetivos:

Realizar un análisis de los casos de roturas de clavo PFNA, determinar la localización, los factores de riesgo y las causas.

Material y metodología:

Estudio retrospectivo de los pacientes intervenidos de fracturas pertrocantéreas y subtrocantéreas tratadas con clavo PFNA desde los años 2010 a 2017. Se seleccionan los casos con rotura del implante.

Resultados:

De las 1808 fracturas extraarticulares del fémur proximal, 1084 fueron tratadas con el clavo trocantérico PFNA (60%). El porcentaje de rotura del clavo fue del 1,7% (19) . 6 casos se rompieron por el orificio de la lámina cefálica ( rotura típica ); en cambio, 13 casos se rompieron de una forma atípica; por el agujero de bloqueo distal (5 casos), por la lámina cefálica (2 casos) y a nivel del vástago del clavo ( 6 casos). La edad media de estos 18 pacientes era de 73,5 años. A pesar de tratarse de fracturas por fragilidad, solamente 4 estaban diagnosticados y hacían tratamiento osteoporótico. En 11 de los 19 casos se consiguió una buena reducción y restitución del ángulo cervico-diafisário, pero en los otros ocho, la reducción se consideró subóptima ( varo < 120º, valgo > 135º). El tiempo desde la implantación del clavo hasta su rotura fue muy variable con una media de 16,3 y mediana de 14 meses.

Conclusiones:

La rotura del clavo suele ser multifactorial y puede deberse a problemas técnicos ( falta de reducción o discrepancia entre el diámetro del clavo y el canal medular), a problemas biológicos ( fracturas patológicas, fracturas atípicas –bifosfonatos-, compromiso vascular por el uso de cerclajes o infección) o problemas del implante ( fatiga del material, conflicto entre módulos de elasticidad o defecto metalúrgico).